Lactancia materna…

Todas sabemos que la lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables. Es el mejor alimento para los recién nacidos. La OMS (organización mundial de la salud) recomienda un mínimo de 6 meses de lactancia exclusiva y hasta los 2 años con alimentación complementaria.
La mayoría de nosotras cuando estamos embarazadas y nos preguntan como vamos a alimentar a nuestros pequeños respondemos automáticamente: lactancia materna y sin embargo a las pocas semanas (o días) ya estamos con el biberón, no en vano la lactancia materna es la primera fuente de frustración para la mayoría de las madres y aunque la tasa de bebes amamantados en los últimos años se ha incrementado, sigue siendo muy bajo para lo que debería. Esto es lógico, si tenemos en cuenta que por un lado no es lo mismo conocer la teoría que llevarla a la práctica y en este sentido nos rodean muy pocos casos de lactancias exitosas y por otro, la información que recibimos (incluso desde nuestro sistema de salud) es muy incompleta, está llena de mitos y de falta de rigor. 

 

Hay frases que repiten las madres hablando de la lactancia para justificar la frustración que supone querer dar el pecho y terminar dando el biberón: Mi hijo se quedaba con hambre y por eso le tenía que dar después biberón. Mi hijo no cogía peso suficiente y tuve que darle una ayuda. Mi hijo no quería tomar pecho pero el biberón no veas como lo tomaba. Mi leche no le alimentaba porque comía y al rato quería volver a comer… Todas esas frases son errores conceptuales que nos ayudan a justificarnos, sin embargo cuando una lactancia fracasa nunca es culpa de la madre.
Recuerdo mi fracaso con la lactancia de mi hijo mayor. Me sabía toda la teoría, tenía claro que la lactancia materna era el mejor alimento para un bebé y por supuesto yo quería darle lo mejor. Sin embargo mi hijo tuvo lactancia materna dos meses y no de forma exclusiva. Todas las frases hechas que os he contado estaban presentes en mi, en mi entorno y en el personal sanitario que me rodeaba, de los que lo máximo que conseguí cuando les comentaba mis dudas, eran ánimos porque yo estaba haciendo lo mejor para mi hijo que era darle el pecho. Pero los ánimos por si solos no sirven para nada, bueno si, para causar una profunda frustración en una madre que no entiende porque eso que se le vendía como idílico, es una absoluta tortura.
Se necesita un acompañamiento por parte de personal experto que nos haga entender que el lugar natural donde los bebés quieren pasar la mayor parte del tiempo cuando nacen es sobre el pecho de su madre. Por eso si se quiere conseguir una lactancia exitosa debemos estar disponibles constantemente sin importar que haga 5 o 15 minutos o una hora o dos desde la última vez que le dimos el pecho. Porque los bebés que comen (o quieren estar al pecho) cada 2 o 3 horas nada mas nacer son los menos. Porque la lactancia materna es un alimento diferente a la leche de fórmula. La lactancia materna cambia su composición en función de las necesidades del bebé por eso es tan difícil copiar su formulación y por eso las pautas de alimentación del pecho y el biberón son distintas.
La lactancia materna para mi tiene un nivel de exigencia como ninguna otra cosa que yo me haya encontrado en mi vida. La disponibilidad a la que nos somete es total, de dia y de noche, cuanto estamos sanas y cuando estamos enfermas y mas los primeros 3, 4 meses me atrevería a decir, o hasta que el bebé consigue una rutina (hay bebés mas rápidos y bebés mas lentos, cada peque tiene diferente demanda) Pero lo que está claro es que un recién nacido no busca el pecho de su madre solo como alimento y para conseguir una lactancia materna exitosa hay que estar dispuesta a pasarse sobre todo al principio (y hablo de meses) con el pecho disponible para nuestros pequeños las 24 horas. Esto, si no se está preparada, si pensamos que la alimentación de los bebes es similar a la nuestra, que comen cada varias horas nos hará sentir confusas y exhaustas y dará lugar al fin de la lactancia.

 

Otra cosa que deberíamos saber es que tener grietas e incluso mastitis es muy habitual y casi nunca es culpa de una mala técnica ni de la madre ni del bebé y que para solucionarlo no hay que interrumpir la lactancia. Para lo primero hay una pomada y una crema que funciona muy bien y para lo segundo hay que incluso aumentar las tomas entre otras cosas.
Por todo lo que os he contado hay dos cosas imprescindibles que las madres que quieran dar el pecho deben hacer según mi punto de vista: Lo primero apuntarse al grupo de lactancia que haya en su comunidad (en Asturias Amamantar) Las asociaciones de lactancia tienen consultoras que nos proporcionan información veraz y resuelven todas las dudas, incluso nos pueden acompañar las primeras veces que amamantamos, ese momento crucial donde nos asaltan tantas dudas y donde tan solas nos solemos encontrar rodeados de gente que realmente ni sabe ni puede ayudarnos. Además si nos acercamos a estos grupos cuando estamos embarazadas veremos a madres dar el pecho con total naturalidad y escucharemos como solucionaron los problemas a los que luego todas nos vamos a enfrentar casi con total seguridad: dudas, grietas, mastitis, mitos, entornos poco propicios etc… Esto y no comprar ni biberones, ni leches, ni nada relacionado con la lactancia artificial será definitivo para conseguir una lactancia materna feliz para nosotras y nuestros pequeños los primeros meses.
Luego para blindarnos en las revisiones pediátricas ante un colectivo sanitario en general poco preparado (debemos saber que reciben dos horas de lactancia materna en toda la carrera de medicina así que salvo que pediatras y enfermeras se hayan formado por su cuenta, el resto de consejos vendrán únicamente de su experiencia personal, no de su formación científica) puede ser de utilidad el libro del pediatra Carlos González «Mi niño no me come» Este libro nos ayudará a no cometer errores en una introducción de alimentos aconsejada por algunos pediatras poco relacionada con las recomendaciones de la OMS y las necesidades de los bebes.
Esto que os he contado ha sido mi solución para conseguir una lactancia exitosa  tanto con Ariadna como con Chloe. Exitosa para mi significa haber podido alimentarlas de forma exclusiva con leche materna (el mejor alimento para la salud de los bebés) todo el tiempo que ellas han querido (esto con Chloe está aún por determinar) y poder integrarlo en mi vida con naturalidad, aprovechando las ventajas que la lactancia tiene una vez que se regula y la integras en tu día a día: tener siempre la leche lista sin tener que cargar con trastos ni estar pendiente de horarios: «le toca comer cuando lo pida»

Sé que en toda esta exposición falta una pregunta recurrente: ¿Y que pasa con el padre, es que la crianza es sólo cosa de la madre? Yo soy feminista convencida, creo en la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres. Al mismo tiempo reivindico y celebro nuestras diferencias, y la capacidad de gestar, parir y alimentar es nuestra. Del mismo modo que no pueden parir, no pueden dar el pecho. Nuestra pareja en la crianza de nuestros hijos pueden hacer todo lo demás (que no es poco) llevar en brazos, cambiar pañales, vestir, bañar, poner lavadoras, limpiar la casa, cocinar… Es decir, todo, menos influir negativamente en la alimentación de los bebes.

Espero que este post sin medias tintas os pueda ayudar, primero pensad si realmente queréis alimentar a vuestro bebe con lactancia materna y si la respuesta es si, buscad ayuda porque la vais a necesitar seguro y encontrarla a tiempo hará que consigáis una lactancia materna exitosa durante todo el tiempo que tanto vosotras como vuestros peques queráis disfrutarla.

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